ferreras

“Y entró Obama en Washington, y en su casa; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a acostar”

Así es, Barack Obama (pronunciado buh-RAAK oh-BAA-muh), en adelante Barack, al entrar en su casa y tras darse una vuelta por el dormitorio presidencial, se fue a la cama y durmió unas ocho horas. Se levantó a orinar una vez, cuando los primeros rayos de sol alumbraban América, y después volvió a acostarse y se quedó un rato entre las sábanas de la cama presidencial, diciéndose a sí mismo “a en punto me levanto a desayunar”.

A y cuarto, Barack se puso la bata presidencial y se dirigió a la primera cocina de América. Saludó a Wilfred. Wilfred le correspondió. Se sentó a la mesa y se dispuso a saborear el desayuno que Wilfred ya le tenía preparado. “¿Le caliento un poco la leche, míster président?”. “Sí, hazme el favor”. “En seguida míster président”.

Comenzó a hojear el primer periódico que cogió. Buscó la sección “Sports”. Subsección “Football”. Los Denver Broncos han ganado a los Chicago Bears. “Qué desastre Wilfred, este año los osos no tienen nada que hacer”. “Espero que remonten míster président”.

Después de echar un vistazo a la sección “Obituaries”, se terminó la leche con galletas y el zumo y se encaminó al baño presidencial. Es cierto que no tomó el desayuno americano estándar, pero es que Barack es más de leche con galletas. Es diferente, y no por eso es mejor ni peor que cualquier americano. Es uno más, pero es el uno más importante para América.

Tras saludar a Gladys, quien ya le esperaba en la puerta con su muda preparada, se quitó la bata y se sumergió en la bañera presidencial. Nadó hasta la zona en la que hacía pie y se restregó con la esponja de los padres fundadores.

Una vez seco y arreglado, Barack se subió en el segway presidencial y atravesó pasillos y estancias, con Mike y Jeff escoltándole al trote, esquivando cajas de cartón en las se leía “Handle with care”, hasta llegar al despacho oval.

Es el momento, la gran esperanza blanca puede empezar la tarea de rehacer América.

Para seguir informado con respecto a Barack puede dirigirse al medio de comunicación más cercano y proceder de la manera acostumbrada.

Para entender un poco mejor por qué Barack es uno más, pero es el uno más importante para América, puede escuchar la canción “Looking for a leader”, incluida en el LP de 2006 “Living with war”, del canadiese Neil Young.

Nota 1: La imagen que acompaña el texto (original aquí) es una mera recreación: la entrada de Obama en Washington no fue de esa manera (creo). De igual manera ocurre con el texto acompañado, basado principalmente en fantasías.

Nota 2: La canción a la que se hace referencia se compuso en 2006, antes de que se conociera la candidatura del senador Obama y de que el americano estándar hubiera aprendido a pronunciar “Barack”. En aquél momento, ése no era un conocimiento necesario para la vida cotidiana del americano estándar.

La mañana era fría en Madrid, como tantas del mes de marzo.

El Chico De La Cazadora Vaquera esperaba como cada día en el tren que le llevaría a la facultad de ciencias. No tardó mucho en llegar. Al subir al vagón, reconoció algunas caras que le eran familiares, pero, instintivamente, él buscó una “especial”. Miro a un lado y a otro y… allí, como siempre, estaba Ella. La Joven De La Mirada Perdida. Tal y como la esperaba, sumida en un libro de paginas amarillentas. De esos que transcurren en mundos lejanos y cuentan melancólicas historias de amor. La primera vez que la vio quedó cautivado por su extraña belleza, resaltada por una mirada indescriptible, insostenible, para el Chico De La Cazadora Vaquera.

Siempre intentaba sentarse frente a Ella, esperando que cualquier día, por cualquier motivo, se iniciara una conversación entre ambos que derivara en una irrefrenable pasión que durara eternamente desafiando las barreras del tiempo…

La Chica de la Mirada Perdida levantó la vista por un momento, volviendo a la realidad. Echó una ojeada al vagón. Un chico, sentado frente a ella, bajó la mirada, como si buscara algo en la carpeta que llevaba entre las manos. A la derecha del chico había una Mujer De Aspecto Impecable. Debe ser alguna empresaria importante, pensó. O la secretaria de algún empresario importante. No sabía si querría parecerse a aquella Mujer en el futuro. “Seguramente habrá dejado a sus hijos en casa o en el colegio, y ahora se enfrenta a una jornada de duro trabajo. Comerá en algún lugar cerca de su oficina y llegará a su casa por la noche, justo a tiempo de prepararle la cena a su familia y de acostar a sus hijos. Después hará las tareas de la casa deseando llegar al fin de semana para tener algunas horas de descanso. ¿Cómo será mi vida cuando termine la carrera, dentro de unos años?”

La Mujer de Aspecto Impecable se encontraba nerviosa aquella mañana. Se enfrentaba a la enésima entrevista de trabajo de aquella semana. La separación de su marido había tambaleado su vida, pero no se arrepentía. Tras demasiados años engañada, de nuevo se encontraba ilusionada con su ahora incierto futuro. Acababa de dejar a su hija en el colegio. Esa era su fuerza para seguir adelante. Quería lo mejor para ella. “Ahora lo esta pasando mal. Me encantaría verla, al cabo de los años, feliz y sin preocupaciones, yendo a la universidad como esa chica de ojos pensativos de ahí enfrente”.

El Trabajador De Pelo Canoso viajaba igualmente aquella mañana en el vagón del tren de cercanías, con la desgana que provoca la rutina del trabajo sin ilusión, pero necesario para seguir adelante.

También tomaron el tren los Amigos Que Bromean. Y el Hombre Que Silba. Y la Madre Con Su Bebé En Brazos. Y el Emigrante Con Expresión De Añoranza. Y el Ejecutivo Que Prefirió No Ir En Coche. Y el Anciano Que Dormita. Y…

En unos segundos todo desaparece. Ilusiones, anhelos, sentimientos, esperanzas, sueños, razones, expectativas, preocupaciones, problemas, causas, afanes, perspectivas, amores…Vidas.

El sinsentido de no-personas acabó con ellas.

Triste mañana aquella, en Madrid.

Hola a todos.

Comienza pardiez!.

A ver cuanto dura.

Cuando pueda escribo algo. Si quieres lo lees, si tienes algo que decir, lo comentas.

Y eso.